Manzi, Homero

    Manzi es un poeta elegíaco y sus recursos retóricos - en todo caso, su gran recurso retórico, la enumeración - no difieren de los modelos clásicos de la literatura española. ¿Cuándo se pone a evocar las sombras del pasado? Tal vez la primera elegía en tango propiamente dicha sea Puente Alsina, de Benjamín Tagle Lara, que es de 1927. Manzi, en quién convivieron la poesía y lo que habitualmente se llama el oficio, es decir, la habilidad, la destreza, refinó los elementos que Tagle Lara utilizó en bruto y compuso con ellos páginas tan bellas como Sur o El último organito.

    Manzi, con anterioridad a Le Pera, llevó a la letra del tango la preocupación por el buen gusto, nacida de sus lecturas, de su cultura, de su frecuentación de los círculos literarios, que no está ausente de algunas bellas páginas de Armando Juan Tagini y se manifiesta claramente en la poética de José María Contursi, Manzi supo conciliar el respeto debido a la poesía con el que no conviene negarle al derecho de autor. Discépolo, Le Pera, Contursi (h), Expósito repetirían la hazaña.

    Cuando Manzi llegó a Piana, en 1926, introducido por Cátulo Castillo y llevando en un bolsillo los versos de Viejo Ciego, el músico había tenido ya como primer letrista a José González Castillo. La de González Castillo era una personalidad catalizadora. Un numeroso grupo de intelectuales de Boedo lo reconocía maestro. Con la letra que en 1922 González Castillo escribió para Sobre el pucho, de Piana, irrumpieron en el tango algunas novedades que la tanguística de Manzi convertiría más tarde en verdaderas constantes, llevándolas hasta sus últimas consecuencias en Barrio de Tango, en Sur y, sobre todo, en Voz de tango.


Manzi, Osvaldo
Pianista. Nació el 31 de Agosto de 1925.
Se formó en el Conservatorio Nacional de Música y se perfeccionó con Athos Palma Y Rubén Erlich. Participó en varias orquestas y conjuntos. Realizó un excelente labor en las agrupaciones de Anibal Troilo y Osvaldo Pugliese. Pertenece a la línea de los evolucionistas del tango. Como a arreglador también se destacó en el acompañamiento de Alberto Marino en 1954. En algunas oportunidades colaboró con Astor Piazzolla en presentaciones y grabación de discos. Compuso "Simple" (instrumental), "Quién", "Rosal", "No bailes con otro" y "Tres rivales". Falleció el 18 de Abril de 1976.

Mores, Mariano

    Mariano Martínez, el verdadero nombre de Mariano Mores, nació en Buenos Aires el 18 de febrero de 1922, en el barrio porteño de San Telmo. Aprendió los secretos del piano en el conservatorio D'Andrea, en Lanús Oeste. Hizo todo el profesorado de música clásica en sólo tres años. Por razones familiares, Mariano se traslada con sus padres a Europa, más precisamente a España, donde Lucio Demare, que se encontraba actuando allí con un éxito impresionante, siente hablar de él por un amigo en común, lo escucha y advierte en el joven condiciones innegables para el tango. Se presenta por un anuncio que pedía un pianista en un bar y es contratado. Luego de este trabajo, otro encuentro fortuito, ésta vez con Luis Rubinstein, lo lleva a componer sus primeros tangos, entre ellos, Quiero. Comenzaban los tiempos de bonanza para el joven Mariano: Ángel Mentasti, dueño y alma máter de la productora de películas Argentina Sono Film, le encarga la composición de varias obras para su película : "Senderos de fe". El film no tuvo el éxito esperado pero le bastó a Mores para relacionarse cada vez más con la gente del ambiente. Así llegaría a conocer a gente tan distinta como R. Sciammarella o Alberto Vaccarezza, el creador de los sainetes más popular del país. Debuta a los diecisiete años en el Teatro Nacional conduciendo los coros de la obra, nada menos que al lado de Francisco Canaro.Paralelamente a sus comienzos como pianista de Canaro, comienza a crear las que serían sus grandes creaciones: Cuartito azul, A quien le puede importar, En esta tarde gris, Gricel, Cada vez que me recuerdes, pero el éxito increíble fue con el tango Uno.

    Después vendrían: Sin palabras, con Homero Manzi, Patio de la morocha, con Cátulo Castillo, étc. Luego vendrían las largas giras por el mundo, por Europa, Japón, América. Mariano Mores reconocido en todo los sitios donde al tango se lo venera. Aún hoy, con una vida cargada de gloria y leyenda, Mariano Mores sigue despuntando el vicio: las giras y los recitales lo hacen uno de los compositores e intérpretes más queridos del tango.

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