Agri, Antonio Pablo

Violinista. Nacido en la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe. Debutó en 1947 integrando un cuarteto en la ciudad de Córdoba. Paso por diversos grupos de su ciudad natal y revistó en los conjuntos de José Basso, Horacio Salgán, Aníbal Troilo, Leopoldo Federico, Héctor Varela, Alfredo de Angelis, Atilio Stampone y Osvaldo Fresedo. En 1962, cuando se desempeñaba como ejecutante de la Sinfónica de Rosario, debutó en el quinteto de Astor Piazzolla. Prueba de ello es su singularísima versión de "Nostalgias", de Cobián, así como sus solos junto a Piazzolla en "Milonga del Ángel", "Retrato de Alfredo Gobbi", "Otoño Porteño", "Pulsaciones", y "Adiós Nonino". A lo largo de catorce años, participó en varios conjuntos creado por el Autor de "Lo qué vendrá". En 1974 ingresó a la Orquesta Estable del Teatro Colón de la ciudad de Buenos Aires. Al año siguiente grabó en Italia junto a músicos Italianos. Con Astor Piazzolla grabó temas del disco que se conoció como "Muralla China", donde se destacó su versión para violín de "Uomo del Sud".En 1989 viajó a Japón como solista de la Orquesta Sinfónica del Tango y grabó también como solista con la Royal Philarmonic de Londres. En 1994 grabó junto a varios intérpretes invitados el disco "La Conversación", donde se destacan su versión de "Adiós Nonino", en 1995 al recrearse el quinteto Real actuó junto a Horacio Salgán, Ulbaldo de Lío, Néstor Marconi y Oscar Giunta.
 

Arolas, Eduardo

    El 29 de setiembre de 1924 murió de tuberculosis pulmonar, en el hospital Bichat, de jurisdicción de la Asistencia Pública de París, el señor Lorenzo Arola, que durante toda su vida se había hecho llamar Eduardo Arolas. Lorenzo Arola era hijo de un inmigrante francés analfabeto, llamado Enrique Arola, y había nacido el 25 de febrero de 1892, de modo que, al morir, sólo tenía 32 años. Eduardo Arolas era ocho años menor que Firpo, y al morir en París, no de una mala puñalada, como quiere la leyenda, sino de tuberculosis, sus pocos años le habían bastado para conquistar algo tan arduo como la posteridad.

    La irrupción de Arolas en el tango se había producido en 1909, es decir, cuando sólo tenía 17 años. Por aquella época solía frecuentar la casa de Rosita Quiroga, en La Boca; era amigo de un medio hermano de Rosita, a quien en vano trataba de enseñarle a tañer el bandoneón. Por supuesto, Arolas no sabía música. Por entonces, trabajaba como dibujante. Un par de años más tarde -en 1911- iniciaría sus estudios musicales con el maestro José Bombig. Rosita Quiroga recuerda su tez aceitunada, de tipo gitano; sus pantalones bataraces; sus blancas polainas; su lengue de seda cruda; su chambergo color café con leche.

    También Diego Lucero ha dado su testimonio sobre Arolas. Lo recordó tocando en el Welcome, de Montevideo, con el pañito de bandoneonista de terciopelo bordado, con las letras de su apellido en lentejuelas doradas y violetas; evocó la flacura de los muslos en que apoyaba el fuelle, y el cinto ancho con la gran hebilla de plata calada, con el apellido -Arolas- que lucía de manera notable cuando se ponía de pie para agradecer los aplausos de la barra; recordó el saquito de paño negro con orillo de seda, "especie de uniforme de lujo de los fiolos de aquel delicioso cuarto de siglo". Y agrega Diego Lucero: "Y el saquito negro resaltaba la palidez de su cara huesuda, donde eran visibles las huellas de la noche y del mal que lo acechaba.". Esta evocación ha de corresponder al año 1921, entre el primero y el segundo viaje de Arolas a París.

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