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Adios Nonino la obra magistral de Piazzolla homenaje a su padre

La composición magistral de Astor Piazzolla “Adios Nonino”, creada en 1959 con una inspiración que no podía volver nunca más.. la inspiración de escribir a su padre Vicente Piazzolla, una melodía con un sentimiento de tristeza y una melodía que eriza la piel.


Si no la escuchaste, escuchala. Si la escuchaste 1000 veces, escuchala 1001

Su hija Diana contó que su padre les dijo “déjenme solo” se encerró en la cocina en un silencio absoluto y una melodía triste, terriblemente cerdas de Bandoneón se escuchaba desde toda la casa. Estaba componiendo “Adios Nonino” y mientras lo hacía pensaba en su padre, en los gustos de su padre, vivía cada momento junto a el, recordaba a George Gershwin y se puede notar la reminiscencia de este autor, Astor Piazzolla lo reconoce.. es parte de su canción, es parte de su padre.

Después de escribir mucho, de crear Milonga del Ángel, Tango Apasionado y Fugata entre otras obras maestras, Astor refiriéndose a Adios Nonino dijo en una entrevista junto a su hija Diana: “Es el tema más lindo que escribí en mi vida… No sé si lo voy a mejorar, no creo” y no se equivocaba, solamente comparable por algunos con su obra “Libertango”.

Astor encontró en Adios Nonino la forma de ser recordado y hacer honor a su padre por siempre, creando una canción inmortal, emblema imborrable del tango.

El Bandoneón y el Tango se juntaron

El Bandoneón y el Tango se juntaron por primera vez, Astor era un pibe y Carlos Gardel, era Carlos Gardel.. así empezó.

El bandoneón es el instrumento musical que representa a la música del río de la plata, sonido de viento infaltable en el tango, instrumento que acompañó a Astor Piazzolla a lo largo de toda su vida, desde niño y en su vida profesional como músico y compositor, en el tango y la milonga.

El bandoneón acompañó a Astor Piazzolla en su encuentro con el más grande del tango Carlos Gardel, con quien actuó en la película “El día que me quieras”, en la que Astor protagonizaba a un canillita y era tan solo un niño que apenas sabía tocar el bandoneón y
según Gardel, este lo tocaba como un Español, más exactamente le dijo “¡Pibe, vos tocás el bandoneón como un gallego!”.

Carlos Gardel y Astor Piazzolla en pocos días se hicieron buenos amigos, el Zorzal que no hablaba en inglés le pedía al pibe que lo acompañe para ser su traductor en este viaje por New York y el broche de oro fue acompañarlo a un asado con uruguayos y argentinos en el que tocó el bandoneón acompañando a Carlos Gardel y terminó recibiendo aplausos de todos los invitados.

Y después de ese comienzo, que podía esperarse de ese pibe? nada menos que lo que nos dio, el mejor bandoneonista y uno de los mejores musicos del Siglo XX.

 

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